Honor presenta en el MWC de Barcelona un teléfono que se mueve, asiente y baila, y su primer robot humanoide

En el Mobile World Congress de Barcelona, la compañía china Honor presentó el dispositivo más comentado de la feria: el Robot Phone, un smartphone que integra un sistema robótico directamente en su chasis y que puede moverse, girar, seguir al usuario con la cámara y reaccionar físicamente al entorno. En la demostración en directo, el teléfono asentía cuando se le hablaba y se movía al ritmo de la música. La sala, según los asistentes, se quedó en silencio.

El núcleo del dispositivo es un gimbal 4DoF ultracompacto con micromotores de desarrollo propio que permiten estabilización mecánica en tres ejes. La cámara principal es de 200 megapíxeles y el sistema puede ejecutar rotaciones de 90 y 180 grados de forma autónoma para crear transiciones de video cinematográficas sin necesidad de accesorios externos. Honor lo llama inteligencia artificial corpórea: la idea de que la IA no solo procesa información en una pantalla, sino que también tiene cuerpo y puede interactuar físicamente con el mundo real.

Pero el Robot Phone no fue el único anuncio que dejó sin palabras al público del MWC. Honor presentó también su primer robot humanoide, construido sobre el conocimiento acumulado en su ecosistema de smartphones. A diferencia de otros fabricantes de robótica, Honor parte de una ventaja singular: sus robots reconocen al usuario desde el primer contacto cruzando datos con el historial digital del teléfono. En la presentación, el humanoide subió al escenario y bailó con coreografía coordinada al ritmo de Believer de Imagine Dragons. Los primeros casos de uso previstos son la asistencia en compras, la inspección en entornos laborales y la compañía emocional.

La apuesta se enmarca en el ALPHA PLAN de Honor, una hoja de ruta respaldada por una inversión global de 10.000 millones de dólares para transformar la compañía de fabricante de teléfonos a líder de ecosistemas de dispositivos con inteligencia artificial.