Casi la mitad de los alimentos que se consumen en España contiene restos de plaguicidas, según el informe Directo a tus hormonas 2026, publicado este martes por Ecologistas en Acción. El porcentaje exacto es del 46%, pero en el caso de las frutas asciende hasta el 69%. El estudio se basa en los datos del Programa de Control de Residuos de Plaguicidas de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición correspondientes a alimentos consumidos en 2024.
Los análisis detectaron 127 plaguicidas distintos en los productos estudiados. Entre ellos hay 59 sustancias prohibidas en la Unión Europea, 48 disruptores endocrinos que interfieren en el sistema hormonal, 14 compuestos PFAS, conocidos como químicos eternos por su elevada persistencia en el organismo y el medioambiente, y 15 sustancias pendientes de sustitución por sus efectos cancerígenos, tóxicos para la reproducción o su capacidad de acumularse en el cuerpo.
Un tercio de los alimentos analizados, el 32%, presenta contaminación múltiple, es decir, más de un plaguicida en la misma muestra. El informe señala ocho casos con más de diez sustancias distintas y documenta una uva en la que se encontraron 14 plaguicidas diferentes. La coautora del estudio, Kistiñe García, subraya que el plaguicida más detectado es el imazalil, un disruptor endocrino ampliamente utilizado en la conservación de frutas importadas.
La diferencia entre productos locales e importados es notable. El 61% de los alimentos de origen local está libre de plaguicidas, frente al 28% de los importados. A partir de ese dato, la organización recomienda priorizar el consumo local y de temporada, que requiere menos tratamientos para su conservación y transporte.
Ecologistas en Acción reclama mayor respaldo económico del Ministerio de Agricultura a los agricultores que apuesten por modelos de producción sin tóxicos, exige que España impida la presencia de plaguicidas no autorizados en los alimentos y advierte sobre el riesgo que supondría la aprobación ilimitada de determinadas sustancias contempladas en el Ómnibus de Alimentos y Piensos propuesto por la Comisión Europea.