Una vacuna diseñada por inteligencia artificial supera su primer ensayo en humanos

Investigadores de la Universidad de Cambridge y la empresa DIOSynVax, surgida de esa misma institución, han dado un paso importante hacia lo que podría ser una vacuna universal contra los coronavirus. El tratamiento, diseñado íntegramente por inteligencia artificial, ha superado su primer ensayo en humanos con 39 voluntarios sanos de entre 18 y 50 años, demostrando ser seguro y sin efectos secundarios graves.

Lo que hace diferente a esta vacuna es su enfoque. Las vacunas actuales contra la gripe o la covid se diseñan a partir de las cepas que ya circulan entre humanos, lo que las obliga a actualizarse constantemente para no quedarse obsoletas frente a nuevas mutaciones. El profesor Jonathan Heeney, responsable científico de la investigación, lo describe como un perro persiguiéndose la cola. Esta vacuna, en cambio, no ataca a una cepa concreta sino a toda la familia de los coronavirus Sarbeco, un grupo que incluye el SARS-CoV-2, el virus del SARS original y otros virus relacionados. Los voluntarios del ensayo generaron defensas contra todos ellos.

Para lograrlo, los científicos utilizaron todos los datos genéticos disponibles sobre estos coronavirus recopilados en bases de datos de todo el mundo. La inteligencia artificial identificó las características compartidas por todo el grupo y diseñó un único superantígeno capaz de entrenar al sistema inmune no solo contra los virus ya conocidos, sino también contra futuras mutaciones que aún no han aparecido. La misma tecnología podría aplicarse además a otras amenazas, como el grupo del virus del ébola.

Otro detalle llamativo es la forma de administración. En lugar de jeringuilla, la vacuna se aplica mediante un dispositivo de microfluidos, un sistema de chorro a presión que elimina el pinchazo y que podría agilizar considerablemente las campañas de vacunación masiva.

El ensayo fue patrocinado por el Hospital Universitario de Southampton y sus resultados se han publicado en la revista Journal of Infection. La investigación contó con financiación de Innovate UK, la agencia nacional británica de innovación. Aunque los resultados en animales y en este primer ensayo humano han sido positivos, queda camino por recorrer antes de una posible aprobación sanitaria. El siguiente paso será un ensayo de fase 2 con una población más amplia y diversa para confirmar su eficacia.