Un estudio internacional publicado en la revista Nature ha aportado nuevos conocimientos sobre la historia genética de los pueblos indígenas de América y ha revelado la existencia de lo que los investigadores denominan un «linaje fantasma»: una población antigua que no dejó evidencia física pero cuya presencia puede reconstruirse a través del análisis genético.
El proyecto, titulado The evolutionary history and unique genetic diversity of Indigenous Americans, está coordinado por el Instituto de Biología Evolutiva de España y la Universidad de São Paulo, con la participación de instituciones de al menos ocho países de América Latina, Europa y Estados Unidos. El análisis incluyó 128 nuevos genomas de alta cobertura que abarcan 28 familias lingüísticas del continente, lo que permitió identificar aproximadamente 1,4 millones de variantes genéticas no registradas previamente en la literatura científica.
El hallazgo desafía los modelos tradicionales sobre el poblamiento del continente americano y pone de manifiesto que las poblaciones indígenas estaban muy poco representadas en los grandes estudios genómicos anteriores. Según los investigadores, comprender esta diversidad es clave no solo para reconstruir la historia de la humanidad sino también para diseñar herramientas médicas y farmacológicas adaptadas a estas poblaciones, que actualmente quedan fuera del alcance de muchos avances biomédicos desarrollados a partir de genomas mayoritariamente europeos.