Ingenieros de Harvard logran que un solo fonón, la mínima unidad de sonido, cambie el estado de un qubit atómico en un chip de diamante

Un equipo de ingenieros de la Universidad de Harvard ha publicado en Nature un hallazgo que abre una vía inesperada para conectar los futuros chips cuánticos: han demostrado por primera vez que un solo fonón, es decir, la unidad mínima e indivisible de vibración sonora, puede cambiar el estado de un único qubit atómico alojado en un chip de diamante.

La interacción entre vibraciones mecánicas y estados cuánticos atómicos era uno de los grandes retos pendientes en el camino hacia los ordenadores cuánticos prácticos. Hasta ahora, los sistemas cuánticos operaban de forma relativamente aislada y comunicarlos entre sí dentro de un mismo chip era extraordinariamente difícil. El experimento de Harvard demuestra que el sonido, a escala cuántica, puede actuar como mensajero entre componentes de un procesador, lo que abre una vía completamente nueva para diseñar arquitecturas de computación cuántica más integradas y eficientes.

El resultado se basa en el efecto Purcell aplicado al acoplamiento entre espín y fonón, una técnica que amplifica la interacción entre el qubit y la vibración mecánica hasta hacerla detectable y controlable. Los investigadores señalan que el siguiente paso será demostrar que este mecanismo puede escalarse para conectar múltiples qubits en un mismo chip sin pérdida de coherencia cuántica.