La Fuerza Espacial estadounidense ha dejado de ser solo un cuerpo militar con uniformes de ciencia ficción. Esta semana, el secretario de las Fuerzas Aéreas, Troy Meink, reconoció en una conferencia aeroespacial en Maryland algo que ninguna potencia mundial había admitido hasta ahora: que Estados Unidos tiene armamento operativo en órbita. Sin dar detalles sobre qué tipo de sistemas ni cuándo fueron desplegados, Meink afirmó que el país cuenta con capacidades espaciales para defenderse de acciones hostiles de sus adversarios.
La revelación abre un nuevo capítulo en la rivalidad militar entre las grandes potencias. El Pentágono lleva años denunciando que los satélites chinos y rusos realizan maniobras de aproximación cada vez más agresivas hacia dispositivos militares y de inteligencia estadounidenses. China ha disparado su actividad orbital en los últimos años, con 37 lanzamientos solo hasta junio de este año y un objetivo de 140 para 2026. Rusia, debilitada por la guerra en Ucrania, ha reducido considerablemente su ritmo, aunque en 2021 destruyó un satélite en órbita con un misil lanzado desde tierra, generando miles de fragmentos que siguen orbitando a gran velocidad. En 2024, informaciones periodísticas apuntaban además a que Moscú planeaba desplegar un arma nuclear en el espacio.
Pese a que tanto China como Rusia respondieron al anuncio de Meink reclamando un espacio libre de armas, sus propios programas de desarrollo militar espacial siguen activos.
En cuanto a qué armas ha desplegado EE UU, los expertos apuntan a sistemas diseñados para inutilizar satélites sin destruirlos, minimizando así la generación de basura espacial. Láseres, sistemas electromagnéticos o satélites capaces de interceptar y deshabilitar los de los rivales son las opciones más probables. El general que estuvo al frente de la Fuerza Espacial hasta su jubilación el mes pasado había confirmado al Senado en 2023 que este tipo de sistema estaría listo este año.
Todo esto ocurre en un vacío legal considerable. El tratado internacional que regula el uso del espacio desde 1967 prohíbe las armas nucleares en órbita, pero no dice nada explícito sobre el armamento convencional. Durante décadas, la cooperación entre potencias mantuvo el espacio relativamente al margen de la lógica bélica. Ese equilibrio parece haber llegado a su fin.