Descubren la «Galaxia Infinito»: una posible pista sobre el nacimiento de los primeros agujeros negros supermasivos

Un equipo de astrónomos ha identificado una estructura cósmica singular a través del telescopio espacial James Webb, reforzada con observaciones del observatorio de rayos X Chandra. Se trata de la unión de dos galaxias en colisión que, vistas desde la Tierra, forman una figura similar al símbolo del infinito (∞). A raíz de esta particular forma, el objeto ha sido bautizado como la «Galaxia Infinito».

Más allá de su apariencia, el hallazgo ha despertado interés por un motivo aún más relevante: en el centro de esta colisión galáctica podría estar formándose un agujero negro supermasivo de origen primigenio. Según el equipo investigador, liderado por Pieter van Dokkum (Universidad de Yale), se han identificado dos agujeros negros ya consolidados en el núcleo de cada disco galáctico, y una tercera región, en el punto de intersección, que muestra signos de compresión extrema del gas, indicio potencial de un colapso gravitacional directo.

Esta posibilidad es significativa porque sugiere un mecanismo alternativo de formación para los agujeros negros supermasivos en los primeros momentos del universo. El fenómeno, aún hipotético, consiste en el colapso directo de nubes densas de gas sin que medie una estrella como fase previa. De confirmarse, ofrecería una respuesta al enigma de cómo algunos agujeros negros alcanzaron masas colosales apenas unos cientos de millones de años después del Big Bang, cuando, según los modelos actuales, no habría habido tiempo suficiente para su crecimiento progresivo.

Las imágenes de la «Galaxia Infinito» provienen de una época en que el universo tenía solo 470 millones de años. El comportamiento del gas en la zona central, según los autores, recuerda a la estela de una “pistola humeante”: una firma que sugiere un proceso violento, posiblemente el nacimiento de un agujero negro.

El estudio, aún en proceso de revisión para The Astrophysical Journal Letters, también contempla otras hipótesis. Entre ellas, la posibilidad de que el tercer agujero negro haya sido capturado desde otra galaxia o que el sistema esté compuesto en realidad por tres galaxias en interacción, una de las cuales permanece oculta por las otras.

Pese a que los resultados no son concluyentes, el equipo sostiene que los datos refuerzan la viabilidad del modelo de colapso directo y descartan algunas de las explicaciones alternativas. De confirmarse, este descubrimiento marcaría un avance clave en la comprensión del origen de los agujeros negros más antiguos del universo.