Cómo los videojuegos ayudan a la ciencia

Los jugadores del popular juego en línea Foldit superaron a científicos, estudiantes universitarios e incluso a algoritmos de ordenador en una competición diseñada para determinar quién podía identificar mejor la forma de una proteína específica. Este resultado demuestra que las habilidades de personas acostumbradas a entornos 3D pueden ser superiores a los conocimientos científicos en ciertas áreas, lo que podría contribuir significativamente al progreso científico.

En la competencia, participaron varios grupos: 469 jugadores de Foldit, dos cristalógrafos capacitados, 61 estudiantes de la Universidad de Michigan (UM) que utilizaron un programa de modelado por ordenador en clase, y dos algoritmos informáticos independientes. Los jugadores de Foldit lograron los mejores resultados, superando a todos los otros participantes.

El coautor del estudio, Scott Horowitz, investigador postdoctoral en la UM, expresó su intención de integrar Foldit en sus clases. Horowitz destacó que el juego podría motivar a los estudiantes a aprender sobre temas complejos gracias a la diversión y competitividad que ofrece. “Pasamos semanas tratando de influir en los cerebros de los estudiantes, y los jugadores de Foldit aprenden de forma natural porque es divertido”, concluyó.

Triunfo del método colaborativo

Mientras que los estudiantes y profesionales trabajaron de manera independiente, siguiendo la norma para científicos que construyen modelos, los jugadores de Foldit adoptaron un enfoque más colaborativo. El éxito de los jugadores sugiere que la colaboración es crucial para alcanzar los mejores resultados.

Los autores del estudio planean incorporar los consejos y técnicas de los jugadores en el software utilizado por los científicos para construir estructuras proteicas. Este hallazgo es significativo, dado que cada función del cuerpo involucra proteínas y entender cómo funcionan es una cuestión científica crucial. Además, el análisis de la proteína estudiada en la competición reveló una nueva familia de proteínas que parece estar implicada en la prevención de la formación de placas, relacionadas con enfermedades como el Alzheimer.

Los Videojuegos: Un recurso con gran potencial

Gonzalo Frasca, Doctor en Videojuegos por la Universidad de Copenhague y catedrático en la Universidad ORT de Uruguay, sostiene que los videojuegos tienen un enorme potencial más allá del entretenimiento. Según Frasca, la estructura de simulación que ofrecen los videojuegos puede ser aprovechada en diversos ámbitos, como la educación, la política, el periodismo y la religión. Frasca expresa su visión con entusiasmo, parafraseando a Gabriel Celaya: “Los videojuegos son un cañón láser cargado de futuro”.

Para más información en El País ONE aquí.

Aquí os dejamos una pequeña lista con juegos de ciencia para todos los públicos:

Plague Inc.

Desarrollado por Ndemic Creations, Plague Inc. está disponible en Android, iOS y PC. El juego permite a los jugadores controlar la evolución de una enfermedad, gestionando su resistencia, transmisión y letalidad, mostrando de manera interactiva el progreso epidemiológico desde una epidemia hasta una pandemia. También ofrece la opción de jugar como un equipo médico enfrentando brotes.

Codemancer

Creado por Important Little Games, Codemancer está disponible en Android, iOS y Steam. Este juego educativo enseña programación a niños de 6 a 12 años mediante una historia mágica donde los jugadores deben programar las acciones de la protagonista, Aurora, para rescatar a su padre, facilitando el aprendizaje de conceptos de programación.

Kerbal Space Program

Desarrollado por el estudio mexicano Squad, Kerbal Space Program está disponible en Steam, PlayStation 4 y 5, y Xbox One y Series. El juego simula la complejidad de los programas espaciales, permitiendo a los jugadores construir naves, planificar y ejecutar lanzamientos, y realizar misiones espaciales con mecánicas realistas que educan y entretienen.

Happy Atoms

Desarrollado por Schell Games, Happy Atoms combina herramientas físicas y digitales para enseñar química. Los estudiantes pueden construir moléculas con modelos atómicos físicos y luego escanear sus creaciones con una app, que proporciona información detallada sobre las mismas. Disponible en varios paquetes, es una herramienta educativa valiosa para profesores y padres.